jueves, 8 de febrero de 2018

LA SIERRA DE GUADARRAMA: IDENTIDAD CULTURAL Y MASIFICACIÓN

Esta entrada es la transcripción completa del capítulo que escribí para 
el libro «Aurrulaque»publicado en noviembre de 2017 por Ediciones 
La Librería y cuya autoría comparto con Antonio Sáenz de Miera, 
Eduardo Martínez de Pisón, Álvaro Bermejo y Antonio Guerrero.
Las magistrales viñetas que lo ilustran, en las que hay que
hacer un click para apreciarlas con mayor calidad,
son de Jorge Arranz, cuya página web es 
http://www.jorgearranz.com/


El libro que el lector tiene en sus manos se comenzó a gestar en una comida a la que nos convocó nuestro amigo Antonio Sáenz de Miera el 17 de marzo de 2017, por medio de un correo electrónico lleno de la solemnidad y el sentido del humor de los que suele hacer gala en sus llamamientos a estas reuniones, a las que nos tiene acostumbrados desde hace ya muchos años en su querido Casino de Madrid: 

El próximo viernes día 17 a la una de la tarde nos reuniremos en el bar de socios del Casino de de Madrid de Álcalá 15, luciendo bellas corbatas, Eduardo Martínez de Pisón, Julio Vías, Álvaro Bermejo, Jorge Arranz y Antonio Sáenz de Miera con objeto de hablar del libro sobre los Aurrulaques que publicará la editorial La Librería, y que, según acuerdo aprobado en la última reunión del Patronato del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, será financiado por dicho parque. Los asistentes almorzarán en el restaurante Recoletos que se encuentra en el mismo Casino. Copio la serranilla que ha sido encontrada no sé dónde por no sé quién, y que me ha remitido el profesor Pisón:

                                              En Navarrulaque los poetas
                                              están hablando de la sierra.
                                           Cuatro puertas al Guadarrama
                                             son fuentes de agua serrana:
                                                la de Cossío en el puerto,
                                             la de la ciencia en el viento,
                                               la que brota en Peñalara
                                              y la del risco de la Aldara.
                                              En la Nava de Aurrulaque
                                                 los poetas de la sierra
                                                 charlan y hacen versos
                                             con el señor Sáenz de Miera

Confirmadme por favor la recepción de este mail.
Un abrazo y hasta el viernes.
Antonio

martes, 5 de diciembre de 2017

RALLYS EN LA SIERRA DE GUADARRAMA: UN ANACRONISMO ABSURDO

Los rallys automovilísticos celebrados en espacios naturales protegidos han ocupado últimamente grandes titulares de prensa a causa del impacto ambiental que producen en las zonas por donde transcurren, y por los graves accidentes que causan en ocasiones a su paso por zonas densamente pobladas, como el ocurrido hace dos años en la localidad coruñesa de Carral, en el que murieron seis personas al salirse un coche de la carretera y arrollar a la multitud de espectadores que se agolpaban para contemplar el paso de la prueba. Dejando a un lado hechos luctuosos como éste, que no tienen cabida en unas líneas orientadas a la divulgación ambiental, y ciñéndonos a nuestro ámbito más próximo, el hecho de que en pleno siglo XXI se sigan celebrando rallys automovilísticos en las carreteras de la Sierra de Guadarrama no es sino un absurdo anacronismo que produce cierto estupor entre los que podemos contemplar este vetusto problema con cierta perspectiva histórica, por haber sufrido la época de máximo auge de estas pruebas automovilísticas en nuestro entorno, allá por los años setenta del siglo pasado.
          Una de las carreras de este tipo más controvertidas por su impacto ambiental es el Rally Comunidad de Madrid-RACE, instaurado en 2010 en el calendario deportivo por el Gobierno regional de Esperanza Aguirre, y celebrado hace pocos días en su VIII edición con un recorrido que afecta a zonas serranas especialmente sensibles de Madrid, Ávila y Segovia, como el Campo Azálvaro, la Sierra de Malagón, el pinar de Canencia y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. En esta última zona la carrera afecta también a la Reserva de la Biosfera del mismo nombre, lo que motivó que el Comité Científico del Programa MaB de la UNESCO emitiera en 2010 un informe en el que se considera incompatible la celebración de carreras automovilísticas con los objetivos de conservación de esta figura de protección de ámbito internacional. A su paso por el puerto de Canencia los rallys afectan de lleno a la zona periférica de protección del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, definida por la Ley de Parques Nacionales como «el espacio exterior, continuo y colindante a un parque nacional, dotado de un régimen jurídico propio destinado a proyectar en su entorno los valores del espacio protegido y a amortiguar los impactos procedentes del exterior». Como se ve, son contradicciones tan evidentes y clamorosas no sólo frente a la normativa, sino también ante la ética y la estética más básicas exigidas por estas figuras de protección que no precisarían de más comentarios.

El Rally Comunidad de Madrid-RACE a su paso por el pinar de Canencia (foto: Maxresdefault)