viernes, 19 de julio de 2013

EL JUNCIANAL DE LA NAJARRA

Mediados de julio. Estamos en la época en que los juncianales lucen todo su esplendor... Pero antes que nada, pido disculpas por emplear este término de origen pastoril, ya en desuso, y me apresuro a explicar que un "juncianal" no es otra cosa que un lugar donde crece en abundancia la genciana o junciana (Gentiana lutea), una vistosa planta herbácea de espectacular floración amarilla (luteo es "amarillo" en latín), que puede alcanzar un metro y medio de altura y que en las montañas del Sistema Central crece siempre por encima de los 1.700 metros de altitud, sobre todo en cervunales y piornales aclarados, al pie de los ventisqueros y en las cabeceras de los arroyos. Hay una variedad de flores anaranjadas (aurantiaca) que abunda más según se avanza hacia el oeste en las montañas del norte y centro de la península, aunque se pueden encontrar individuos aislados casi en cualquier lugar de su hábitat natural.

Gencianas en flor con el fondo todavía nevado del macizo de Peñalara (11 de julio de 2013)

          La genciana es una planta casi mítica, una de las más buscadas de la historia de la humanidad desde que Gentio, rey de Iliria y primer divulgador de sus virtudes medicinales en el siglo II antes de nuestra era, mandara recolectarla en las montañas de lo que hoy son Croacia, Eslovenia y Albania. Por ello, los romanos, conquistadores de Iliria en el año 168 antes de Cristo, ya le dieron la denominación alusiva a este personaje histórico, que nombra también a toda la familia de las Gencianáceas, un extenso grupo de plantas que cuenta con cientos de especies repartidas por todo el mundo y cerca de una treintena en Europa.

lunes, 15 de julio de 2013

LOS VAQUEROS DEL GUADARRAMA

La sierra de Guadarrama, recién convertida parcialmente en el decimoquinto de los parques nacionales de nuestro país, no es sólo un espacio ya definitivamente consagrado para el recreo y el sosiego de millones de madrileños. Como contrapunto a una cultura del ocio que todo lo inunda, en estas montañas paradójicamente todavía hay lugar para usos y aprovechamientos forestales y ganaderos practicados por el hombre desde hace siglos, lo que sigue dando categoría y dignidad a un entorno que ha perdido, casi completamente, ese carácter rural que siempre tuvo y que hoy es distintivo y sello de calidad en los espacios naturales protegidos de la Europa más civilizada.

Vacas y vaqueros de Moralzarzal emprenden el camino de la sierra bajo el fondo imponente de la Maliciosa (fotografía de Javier Sánchez)

          A comienzos de este verano, el afamado fotógrafo Javier Sánchez y quien esto escribe tuvimos el placer de acompañar a nuestros amigos José Manuel López Luna, presidente de la Asociación de Ganaderos de la Cuenca Alta del Manzanares, y su hermano Vicente subiendo una punta de ganado formada por cuarenta y cuatro vacas de raza avileña desde la localidad serrana de Moralzarzal hasta sus pastos de verano del monte de La Camorza, en la Pedriza de Manzanares. Nuestra intención era apreciar personalmente los problemas a los que se enfrentan los ganaderos del piedemonte madrileño de la sierra, objetivo que quedó plenamente cumplido. Prueba de ello son estas líneas y las preciosas fotografías de Javier que las ilustran, que pretenden reivindicar lo poco que queda del pasado rural de la sierra de Guadarrama y de unos modos de vida amenazados de desaparición por la crisis económica, la urbanización descontrolada del territorio, la proliferación de infraestructuras viarias y la despreocupación, cuando no la abierta hostilidad, de los poderes públicos.